El llanto de un bebe puede llegar a ser tan desgarrador como el grito desolado de aquel que pide ayuda en silencio…
La vida suele mostrarnos su verdadera cara a paso lento, a veces su "sonrisa" se torna tan opaca que nuestra risa se expresa en forma de miedo, llanto, gritos, nuestra respiración se acelera de tal modo que jamás llega a acabar de golpe, nuestras pupilas se dilatan sin llegar a explotar y nuestras manos tiemblan sin lograr extorsionarse abruptamente.
EL mundo no logra ser más que un caos, tu caos, nuestro propio caos, recuerdos acumulados, risas por montón, palabras desperdiciadas, oídos necios. y es que cuando crees que ya no puede quedar mucho más por ver, descubres que el mundo tiene “risas” para dar y prestar, que cada persona oculta una verdad y que el problema nace cuando aquella verdad es tan oscura como sus pensamientos. El más débil suele ser devorado por la imponencia de su depredador o simplemente se carcome en sí y minimiza su potencial.
Al encontrarnos con la parte dura y putrefacta de la vida, nos negamos, ¿o no?
Y el que no lo hace de buenas a primeras, de pronto pasa a ser el inmoral de la historia, ¿entonces, como se supone que exista lo moralmente correcto?
Quizás la cuestión nunca se llegue a solucionar, quizás esta rueda nunca deje de girar, un vaso roto, puede terminar con la armonía, la composición perfecta nunca existirá, pero cada pupila le otorga valor a su realidad, La impotencia puede hacer hervir tu sangre, la irrealidad es capaz de traspasar las venas pero mientras salga el sol cada mañana, miles de ojos seguirán atentos a cada nuevo amanecer, cada día brillara aun cuando el vidrio este empañado y una sonrisa brotara con el llanto que trae un nuevo respirar…


